Características de los cloroplastos

La importancia de los cloroplastos no solo se ha destacado para la producción de nutrientes que utiliza la planta para contribuir a su crecimiento. También juega un papel importante en la liberación de oxígeno en la atmósfera, necesario para la supervivencia de otras especies. Al entender las características de los cloroplastos, se podrá conocer cada una de las funciones que cumple para que se lleve a cabo correctamente el proceso de la fotosíntesis.

Características generales de los cloroplastos

Los cloroplastos son orgánulos pertenecientes al grupo de los plastidios, logran destacar entre estos por poseer una pigmentación de color que se debe a la presencia de la clorofila. Es gracias a esta  sustancia que las plantas y algunas algas pueden realizar la fotosíntesis, transformando energía luminosa en energía química, obteniendo así compuestos orgánicos necesarios en procesos metabólicos que contribuyen a la nutrición de estos organismos. De la misma manera, es que gracias a esta, tanto estas estructuras, como las hojas de las plantas tienen el característico color verde.

Características de los cloroplastos

Características de los cloroplastos en su morfología

Este orgánulo presenta una forma ovalada o de disco, con un tamaño de 4 a 6 micras, siendo una de las estructuras más grandes que se pueden encontrar en la célula vegetal. Una hoja está compuesta por gran cantidad de células, y cada una de estas contiene entre 10 y 100 cloroplastos. Posee dos membranas, una externa, permeable, permitiendo el paso de sustancias a través de los poros de su superficie, y una capa interna que resguarda las distintas partes que componen al cloroplasto. Además, esta a diferencia de la primera membrana, es semipermeable, permitiendo el traspaso de sustancias utilizando proteínas transportadoras.

Cuando exploramos dentro del orgánulo, lo primero que encontramos es una sustancia espesa conocida como estroma, sobre el cual flotan otras estructuras. Entre estas, destaca la presencia de las tilacoides, unos sacos o vesículas de forma aplanada que se generan a partir de la membrana tilacoidal. Estas se van colocando una encima de otra, creando grupos en columnas, que llevan por nombre granas.

Los cloroplastos no solo forman parte de las plantas, sino que también se encuentran en la estructura de algunas algas, lo que provoca que su forma varíe en cada una. En el caso de la especie Spirogyra, solo se observa dos cloroplastos con forma de hélice. Las algas de tipo Chlamydomonas solo poseen un cloroplasto semejante a una copa o cáliz.

Características de los cloroplastos

Sin embargo, estas características de los cloroplastos suelen ser comunes en la mayoría de los organismos vegetales. Pero cuando se habla de plantas superiores, pueden llegar a presentarse algunas variaciones. En estos casos, los cloroplastos se ubican en las células del mesófilo, llegando a contener entre 20 y 40 orgánulos por célula en la hoja.

¿Cómo funcionan los cloroplastos?

El cloroplasto es una estructura esencial al momento de llevarse a cabo la fotosíntesis. En él se contiene la clorofila, sustancia capaz de absorber la luz del sol, energía esencial para la producción de energía química. Una vez que se cumple este paso, se produce la ruptura de la molécula H2O, permitiendo el almacenamiento de H+. Todo esto ocurre a nivel de las tilacoides, durante una fase luminosa.

En el caso de la fase oscura, se lleva a cabo en el estroma, donde el hidrógeno será combinado con el dióxido de carbono para producir glucosa y otros compuestos orgánicos, que serán sometidos a reacciones químicas para transformarlos en almidón y otras sustancias que darán a lugar otros compuestos que serán necesarios para la nutrición de la planta.

Características de los cloroplastos

Además, se destacan otras dos funciones esenciales en este orgánulo. La primera se enfoca en la síntesis de ácidos grasos, y otros compuestos de hidratos de carbono. En el caso de la segunda función, reducen los nitritos a amoniaco, considerándose como fuente principal de nitrógeno para la asimilación de aminoácidos y nucleótidos.

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